Encontré un alma alguna vez, en alguna de las vidas que viví, un alma que era semejante a la mía, aunque muy distinta también; me permití entonces creer entre las mil y un cosas extrañas en las que creo, en las "almas gemelas" por el simple hecho de lo inexplicable que eran nuestras almas juntas... pero, seguramente todo fue un resultado de largos paseos entre ellas por algún cosmos desconocido siglos y vidas enteras hasta lograr crear tal grande magia que resplandeció el primer día que su cuerpo provisional y el mío se hallaron por una casualidad.
Y eran tan marcadas nuestras almas entre sí que no hizo falta enseñarlas a amarse, ellas arrastraron nuestros cuerpos por años y los obligaron a desearse y derramarse de pasión mutua.. opacaron la conciencia, el pensamiento y sólo éramos alma más alma amándose con la desconciencia más audaz que las unía en un mismo vuelo. Ahora creo entonces que efectivamente somos armas marcadas y que aunque pase el tiempo poseemos todavía el miedo de creer que todo esto fuese cierto.