lunes, 14 de abril de 2014

Somos almas marcadas



Encontré un alma alguna vez, en alguna de las vidas que viví, un alma que era semejante a la mía, aunque muy distinta también; me permití entonces creer entre las mil y un cosas extrañas en las que creo, en las "almas gemelas" por el simple hecho de lo inexplicable que eran nuestras almas juntas... pero, seguramente todo fue un resultado de largos paseos entre ellas por algún cosmos desconocido siglos y vidas enteras hasta lograr crear tal grande magia que resplandeció el primer día que su cuerpo provisional y el mío se hallaron por una casualidad. 

Y eran tan marcadas nuestras almas entre sí que no hizo falta enseñarlas a amarse, ellas arrastraron nuestros cuerpos por años y los obligaron a desearse y derramarse de pasión mutua.. opacaron la conciencia, el pensamiento y sólo éramos alma más alma amándose con la desconciencia más audaz que las unía en un mismo vuelo. Ahora creo entonces que efectivamente somos armas marcadas y que aunque pase el tiempo poseemos todavía el miedo de creer que todo esto fuese cierto.



miércoles, 26 de marzo de 2014

Esbozos para definir la magia

Algún tiempo atrás descubrí y decidí escribir sobre ella: la magia, que posee formas distintas pero siempre puede volar. ¿Cómo es que un espectro sin alas lo logra? con esto, no quiero decir que la magia no tenga alas; casi siempre las tiene, las construye o... las adapta. Pero, existe una sencilla explicación por la cual pocos podemos mirar a la magia, a veces creo que se trata de ciertas "almas marcadas" que en la transfusión platónica de aquel viaje espiritual, en el que nuestro cuerpo se enciende con esa energía indescriptible de las almas: racional, irascible y concupiscible sucede lo que no debería o quizá sí, la delicadeza de ese ser supremo coloca en ellas una chispa, "un algo especial" y al enviar al nuevo ser a su espacio vital lo marca con cierta belleza singular no siempre física y luego, le apuesta a esta nueva creación.

De ahí pasan años, décadas o incluso siglos para que esta chispa encuentre el detonante de su ímpetu, viaja de cuerpo en cuerpo, de ser en ser. Finalmente sucede, se aviva y es ahí y sólo en ese instante donde descubres la magia y sabes que eres parte de las almas beneficiadas por el ser más gentil que existe en el cosmos. Tan pronto la descubres la tratas de ocultar, te sientes avergonzado, temeroso, dubitativo; ¿y si no es tuya?, ¿y si te la roban?, ¿qué se supone que debes hacer con ella?. Pasa el tiempo, los días, los meses, los años y algunos mueren sin haber siquiera descubierto su propia magia y esta chispa se condensa y cierra su capullo en la esperanza de encontrar un nuevo ser capaz de dejarla salir.

Y acá estoy, dándole una oportunidad a la magia que habita en mí de ser descubierta, de construir sus propias alas, de mudarse en cuanto quiera o cuando crea que no le soy útil.